
Averías y mantenimiento en el coche de renting ¿quién paga y cómo reducirlas?
Si tienes un coche de renting y se avería, la duda salta enseguida: ¿esto lo pago yo o lo paga la empresa? Te lo respondemos sin rodeos. En la mayoría de contratos de renting el mantenimiento y las reparaciones van incluidos en la cuota, así que el grueso de las averías las asume la operadora y tú te limitas a llevar el coche al taller que te indican. Ahora bien, hay matices que conviene conocer antes de firmar, porque no todo entra y un mal uso sí te lo pueden cobrar.
Y es que el renting funciona como un alquiler a largo plazo, no como una compra. El coche no es tuyo, es de la operadora, y por eso es ella la que carga con su conservación. En Plan de gestión te contamos quién responde de cada cosa, qué cubre la cuota, qué te tocaría pagar a ti y, ya de paso, cómo conducir para que el taller te vea lo menos posible.
¿Quién paga las averías de un coche de renting?
Las averías de un coche de renting las paga la empresa de renting. Ella es la propietaria del vehículo y la responsable de las reparaciones mecánicas, eléctricas y de carrocería, incluso cuando el fallo viene del desgaste normal de una pieza. A ti, como usuario, te corresponde pagar la cuota, poner el combustible y usar el coche con cabeza.
La operadora asume la reparación y, según el contrato, te da asistencia en carretera y un coche de sustitución mientras el tuyo está en el taller. Lo que sí te van a pedir es que lleves el vehículo a uno de sus talleres concertados, no al de tu barrio de toda la vida. Si lo llevas por tu cuenta a un taller de fuera de su red sin avisar, es muy probable que no te devuelvan el dinero de esa reparación.
Hay una excepción importante, y es la negligencia. Si la avería o el daño los provocas tú por un mal uso o por un accidente del que eres culpable, ahí la cosa cambia: esa reparación puede correr de tu cuenta e incluso acarrearte una penalización. Más abajo lo vemos en detalle.
¿Qué dice la ley sobre el mantenimiento del renting?
Esto no es solo una cuestión de buena voluntad de la operadora, lo respalda la ley. El contrato de renting es, en el fondo, un contrato de alquiler, y el artículo 1554 del Código Civil obliga al arrendador (la empresa de renting) a hacer durante el alquiler todas las reparaciones necesarias para que el coche siga sirviendo para lo que se alquiló. Es decir, mantenerlo en condiciones de circular es obligación suya.
¿Y si el contrato incluye una cláusula que dice que el mantenimiento no entra? Pues que esa cláusula tiene las de perder. La Audiencia Provincial de Zaragoza, en su sentencia 35/2009, dejó claro que la empresa no puede escudarse en cláusulas que la libren de mantener el bien alquilado, porque esa obligación es esencial en este tipo de contrato. Si la operadora se niega a reparar algo que le corresponde, puedes exigírselo y, en el peor de los casos, reclamar el gasto o pedir la resolución del contrato por incumplimiento.
¿Qué cubre el mantenimiento de un coche de renting?

El mantenimiento incluido es de las cosas que más engancha del renting, porque te quita de encima los gastos imprevistos del coche. Pero no todos los contratos cubren lo mismo, así que conviene saber qué entra de serie. A grandes rasgos hay dos tipos de mantenimiento, más una serie de servicios que suelen acompañarlos.
Mantenimiento preventivo, las revisiones que entran en tu cuota
Es el mantenimiento programado, el que marca el fabricante según los kilómetros o el tiempo que pasa. Hablamos del cambio de aceite, los filtros de aceite y de aire, la revisión de frenos y la comprobación de niveles. Todo eso va incluido en la cuota mensual y no te cuesta nada aparte. La propia operadora suele avisarte de cuándo toca pasar por el taller, así que ni tienes que estar pendiente del calendario.
Aquí entran también el cambio de neumáticos por desgaste normal: cuando llegan al límite legal de dibujo, te los cambian sin coste. La gestión y el pago de la ITV corren igualmente a cuenta de la operadora, que es la propietaria, lo mismo que el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (el de circulación). Te quitas todo ese papeleo de encima.
Mantenimiento correctivo, las averías que asume la operadora
Es el que entra en juego cuando algo se rompe sin avisar. Si el motor, la caja de cambios, el sistema eléctrico, la suspensión o la dirección fallan durante el contrato, la operadora gestiona y paga la reparación sin cobrarte nada. Da igual que sea un fallo mecánico o eléctrico, mientras no lo hayas provocado tú, responde la empresa.
La red de talleres concertados y la asistencia en carretera
Para que todo esto funcione sin coste, las operadoras trabajan con una red de talleres concertados, a veces llamada red prioritaria de talleres. Son los centros a los que tienes que llevar el coche para cualquier revisión o reparación. Allí arreglan el vehículo y la factura se la pasan directamente a la operadora, tú no adelantas nada ni autorizas presupuestos.
A esto se suma la asistencia en carretera 24 horas, que llevan prácticamente todos los contratos. Si te quedas tirado, mandan la grúa, y en muchos casos te dejan un coche de sustitución mientras reparan el tuyo. Tener un coche en renting no te libra de las averías, pero sí te garantiza poder responder a ellas sin sustos en la cuenta corriente.
¿Qué no cubre el renting y tendrías que pagar tú?
Saber lo que no entra es tan útil como saber lo que sí, porque te evita el disgusto al devolver el coche o al recoger una factura inesperada. Estos son los gastos que suelen quedar de tu lado:
- Daños por negligencia o mal uso: arañazos, abolladuras, golpes en los bajos o daños en el interior que se salgan del desgaste normal. Al devolver el coche, la operadora hace una peritación y te cobra lo que pase de ahí.
- Accidentes en los que eres culpable: aquí depende de la franquicia que tengas pactada. Con franquicia cero en el seguro del renting lo asume la operadora; con franquicia, pagas la cantidad fijada en el contrato.
- Neumáticos dañados por un incidente: un pinchazo, un corte o un golpe contra el bordillo no suelen entrar en la cobertura de neumáticos, que solo cubre el desgaste.
- Combustible o recarga eléctrica: el repostaje nunca va en la cuota, eso siempre lo pones tú.
- Multas de tráfico: son cosa del conductor. La operadora se limita a trasladártelas si llegan a su nombre.
- Limpieza del coche: mantenerlo presentable es tarea tuya. Si lo devuelves hecho un desastre, te pueden cobrar la limpieza.
La regla es sencilla, y es que el desgaste normal del uso lo cubre la operadora, mientras que lo que se sale de ahí por descuido o mala suerte sale de tu bolsillo. Por eso conviene conducir y cuidar el coche como si fuera tuyo, aunque no lo sea.
¿Qué hacer si tu coche de renting se avería?
Si te quedas tirado o notas que algo no va bien, no tienes que buscar taller ni pedir presupuestos. El proceso es siempre parecido:
- Llama al teléfono de asistencia de la operadora, que está disponible las 24 horas. Lo tienes en la documentación del coche.
- Si el coche está inmovilizado, ellos coordinan la grúa. Si puede circular, te indican el taller de su red más cercano.
- El taller repara el vehículo y le pasa la factura directamente a la operadora. Tú no pagas nada ni autorizas trabajos.
- Si la reparación va para largo, te facilitan un coche de sustitución según las condiciones de tu contrato.
Lo importante es que tú no te comes la gestión: ni negociar con el taller, ni adelantar el dinero, ni pelearte con garantías. De eso se encarga la operadora de principio a fin.
¿Cómo reducir averías en tu coche de renting?
Que la operadora pague las averías no significa que te interese tenerlas. Un coche bien cuidado da menos sustos, no te deja tirado y, al devolverlo, no te encuentras cargos por daños. La buena noticia es que la mayoría de averías se evitan con hábitos muy sencillos al volante. Estos son los que más cuentan.
Respeta los intervalos de mantenimiento
Es sin duda, la regla número 1 para evitar averías. Nunca retrases los mantenimientos que se han cumplimentado, ni por kilometraje ni por plazos, y utiliza siempre los lubricantes recomendados por el fabricante. Si no cumples con esto, los problemas están asegurados.
Nunca aceleres a fondo con el motor frío
El arranque es uno de los momentos en los que más sufre el motor de un automóvil. Por eso, no está de más esperar un par de minutos al ralentí antes de emprender la marcha y no acelerar a fondo bruscamente hasta que el motor alcance la temperatura de servicio, que será de unos 90º. Así, evitarás el desgaste prematuro del motor.
No apagues el coche justo después de un viaje largo
Si tu coche tiene turbo y has circulado por carretera a un régimen elevado durante mucho tiempo, deberías dejarlo al ralentí unos minutos antes de apagarlo. La razón por la cual se debería evitar es porque Los turbos pueden alcanzar temperaturas de hasta 700 grados y apagar el coche sin dejar que se enfríe, puede ocasionar que el aceite que hay en su interior se carbonice… provocando daños en los elementos internos del turbo.
Evita conducir con la mano apoyada en el cambio
Si lo haces de manera habitual, estás sometiendo a un esfuerzo continuo a todos los componentes de la caja de cambios, que terminan por desgastarse y sufrir holguras que dificultarán la incorporación de las marchas.
No lleves el pie sobre el embrague
Dejar el pie apoyado en el embrague ligeramente mientras el coche está en movimiento, provoca una ligera fricción en todos sus elementos, que acorta su vida drásticamente. Habitualmente, el embrague solo debe utilizarse para cambiar de marcha y el resto del tiempo, el pie izquierdo debe estar apoyado en el reposapiés.
No apures el depósito de combustible
La ley de la gravedad también hace su universal efecto en el depósito de gasolina o diésel de nuestros coches, llevando las impurezas al fondo. Si apuramos demasiado nuestro depósito constantemente, acabaremos por llevar estas impurezas también hacia el motor, ocasionando daños a inyectores o bomba de inyección.
Revisa todos los niveles con regularidad
Conducir con bajo nivel de aceite puede causar directamente el gripado y necesidad de sustitución del motor. Lo mismo ocurre con las presiones de los neumáticos: conducir fuera de los rangos establecidos pone también en compromiso no sólo a las gomas, sino también a suspensión, dirección, palieres o retenes.
Cuidado al aparcar en pendiente
Si nuestro coche duerme en la calle, es importante que sepamos dos o tres trucos que pueden evitar futuros daños y visitas al taller.
El primero es que, al dejar el coche en una pendiente pronunciada, todo el aceite del motor fluirá en la dirección de la inclinación de la rampa, dejando sin lubricante parte de la mecánica. A la hora de arrancar, la bomba de aceite hará su trabajo y enviará el líquido a todas las partes del motor, pero durante unos segundos, parte de los engranajes, juntas y bielas permanecerán con un baño insuficiente de aceite. Por eso, esta práctica continua puede producir daños a la larga.
El segundo consejo es dejar las ruedas lo más rectas posible. Si apagamos el motor con la dirección girada a uno de los lados, dejaremos llantas y neumáticos expuestos a un golpe que dañará todo el sistema de giro del vehículo.
Busca espacio de sobra al aparcar en batería
Por último, deja suficiente espacio para los vehículos de tu alrededor si aparcas en batería. Hacerlo reducirá las posibilidades de que tu vecino de plaza deje un recuerdo en la carrocería de tu coche.
Antes de salir de viaje, realiza comprobaciones rápidas
Si vas a hacer kilómetros, dedica dos minutos a una revisión rápida antes de arrancar. Comprueba el nivel de aceite y el del líquido refrigerante, echa un ojo a la presión de los neumáticos y asegúrate de que llevas combustible de sobra. Son gestos tontos que evitan la mayoría de sustos en carretera, y si detectas algo raro, mejor pasar por el taller concertado antes de salir que quedarte tirado a mitad de trayecto.
Tener un coche de renting no te libra de las averías, pero sí te garantiza poder responder a ellas, porque el mantenimiento y las revisiones van incluidos en la mayoría de contratos. Tú conduces y disfrutas, y del taller se encarga la operadora.
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Gerente y Fundador de Plan de Gestión, más de 20 años de experiencia en la gestión de flotas. Te ofrecemos las mejores condiciones de renting con todo incluido.


